Nueva York y los orígenes de una vocación pedagógica (1941)
En 1941, tras su llegada a Nueva York, Estados Unidos, Claudio Arrau profundizó una dimensión fundamental de su trayectoria: la enseñanza del piano. Según los antecedentes históricos recopilados por la Fundación, ese mismo año impulsó, junto al pianista y asistente Rafael da Silva, la creación de la Academia Claudio Arrau, orientada a la formación de jóvenes pianistas y a la difusión pedagógica del arte pianístico.
Este antecedente constituye un punto de partida relevante para comprender el desarrollo posterior de su proyecto educativo. La formación musical no debía reducirse al dominio técnico del instrumento, sino que debía favorecer una comprensión profunda del repertorio, el pensamiento musical y la responsabilidad cultural del intérprete.